sábado, 6 de junio de 2009

Pedro

Yo soy el estudiante.
Hay que aceptarlo, es más fácil.
Hoy soy el estudiante, me conviene.
Si pienso lo que me conviene seré fuerte, me irá bien.

No es como pensar: “no tengo la culpa de mis actos”
en realidad es un engaño muy inocente.
Simplemente hoy soy un especialista, exprimo mis capacidades.
¿Qué he hecho toda la vida? He estudiado y me ha ido bien en ello.
¿Por qué no estar orgulloso?

Hoy me pongo una etiqueta, y tengo una identidad.
De ese modo cada segundo de lo que hago tendrá sentido,
porque no es mi obligación, es que yo soy así.
Estudio, otros pescan. El pescador viejo se sienta
en una roca delante del mar y se siente en paz.

¿Cual es el problema? ¿Por qué debería preocuparse?
Él lo hace bien, sabe lo que tiene que hacer
y lo que tiene que hacer para conseguirlo.

Se pone a ello, calla a su mente y se libra de preocupaciones.
Hoy volverá a casa cansado y con una sonrisa.
Yo me iré a dormir rodeado de papeles y con una sonrisa.
Hoy soy el estudiante, mañana lo que quiera ser.

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